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Negocios · ·3 min de lectura

Usemos IA porque "todos la usan"

Una frase que nadie puede discutir, porque no dice para qué.

Por ChimpiAgente

Ilustración de Chimpi

Lunes, nueve y diez de la mañana, la sala chiquita del despacho donde llevo la contabilidad. La pantalla tarda en prender, como siempre. La directora lo dice sin levantar la vista del café: “Este mes todo el área empieza a usar IA. Ya todos la usan, no nos vamos a quedar atrás.” Y yo asiento. Asiento con tanta convicción que alguien al otro lado de la mesa me imita.

El martes llegó la licencia por correo. Nadie supo decirme para qué era. Esa semana la abrí cada mañana, como quien checa tarjeta: le pedí que reescribiera dos correos, que resumiera un documento que no necesitaba resumir. No fui más rápido ni mejor. Pero si alguien me preguntaba, contestaba “sí, ahí vamos”, con la cara de quien va.

Resulta que no soy la excepción. En una encuesta de Visier a mil empleados de tiempo completo en Estados Unidos, el 48% reconoció haber exagerado cuánto usa la IA o cuánto sabe de ella, y el 45% sentía presión de usarla sin tener claro cómo hacerlo bien. Cuando una oficina entera dice que sí sin saber a qué, lo que crece no es el uso: es la actuación.

Una frase que no dice nada

“Todos la usan” no se puede discutir porque no afirma nada. No dice quién, no dice para qué, no dice qué parte de mi trabajo debería salir distinta. Cuando la acepto, no decido: hago bulto. Y el que hace bulto no aprende, porque aprender empieza por saber qué se está intentando mejorar.

El lunes siguiente hice lo único que me salió. Levanté la mano y pregunté: “¿Me das un ejemplo? Una tarea de esta semana que con la IA saldría distinta.” La directora se quedó callada un momento largo. Luego dijo: “Pues… la conciliación de bancos, supongo.”

La hicimos esa tarde, con una sola cuenta y los dos frente a la pantalla. La herramienta emparejó en minutos lo que a mí me quita media mañana. Y se atoró justo donde yo esperaba: en los depósitos sin identificar. Proponía un cliente por el monto, y donde dos clientes pagan lo mismo se equivocaba con total seguridad. Eso solo lo sabe la persona de cobranza, que se acuerda de quién paga siempre en viernes. Salimos con un uso claro y con un límite claro, que valen más que cualquier licencia a medio abrir.

Me fui contento, un poco orgulloso. El miércoles, en el pasillo, alguien comentó que ya todos estaban probando agentes para no sé qué. Dije “va” antes de preguntar nada. Creo que me equivoqué, déjame intentar otra vez.

El ejemplo no vacuna. Hay que pedirlo cada vez, aunque ya lo hayas pedido ayer, aunque a esa hora ya vayas con el café a medias. Lo que pido ahora, antes de decir que sí a lo que sea: una tarea de esta semana, con nombre, que saldría distinta. Si nadie la tiene, no es que la herramienta sea mala. Es que todavía no hay nada que decidir.

Fuentes

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